Hacía tanto frío un día en el polo norte que hasta los copos de nieve llevaban chamarra. ¡Josú! ¿Saben lo complicado que es abastecer a una familia de figuras geométricas complejas que nunca se repiten?
Una palmera le decía a su hijito. Si no te callas mientras estás absorbiendo Nitrógeno te voy a dar de zapes. Pobre, tenía problemas de identidad y no sabía que debía dar cocos.
Ayer el maestro de física nos dio terriblemente mal la fórmula del tiro parabólico. Lo noté cuando aventé un pedazo de papel e hizo una trayectoria en espiral. Incluso la gravedad me trolea.
Ayer le pregunté a mi profesor de motivación personal si sentía que su materia tendría alguna utilidad en nuestras vidas. La clase se alargó por 4 horas. Nadie se atrevió a salir con el profesor tirado, llorando en la puerta.
Eso fue un martes.
Ayer me preguntaron si me gustan más las nalgas o los pechos. Respondí: “no sé”. Me pregunto cómo supieron que era caníbal.
Salió un mechón rosa del pasto. Rosa mexicano. Cada vez que lo veo tropiezo con una piedra. A veces simplemente aparece una piedra de la nada para que me tropiece. No es justo.
Había una vez una república donde todos los gobernantes eran buenos y el pueblo era el malo y corrupto. Al final del cuento el pueblo terminó gobernando y esa república se volvió igual que el resto de las demás repúblicas.
Ayer me gané la lotería. Y no sé qué hacer con tanta papeliza. Posiblemente una fiesta. Ya me imagino gritando: “¡Las Jaras!, ¡El Catrín!, ¡La Chalupa!, ¡El Loro!”
