De entregar el equipo a tiempo

En un principio no sabía si llamar esto el post mortal o respetemos la muerte, pero en esencia, de lo que habla este post es entregar el equipo a tiempo. La primera pregunta que levanta esta frase de seguro es ¿A qué se refiere con entregar el equipo a tiempo si es un post “mortal”? Pues me refiero al último proceso biológico que podemos experimentar en nuestra vida. La muerte.

No creo esto, ni estoy seguro: estoy convencido de que la muerte, como todo a su vez, tiene su tiempo y éste debe respetarse o ayudar a llegar a él. La muerte, es análoga al tiempo de horneado: Muy antes, malo, pasado el tiempo, peor. Y, es que  por lo visto, tenemos una cultura de la vida, de respeto a la vida, de garantizar la vida, de amor a la vida. Pero sobre una muerte digna o morir o cuándo morir, nada. La muerte se esconde como al tío que alguna vez estuvo en la carcel.  Tal vez tenga relación con el ancestral miedo a la muerte, o sea una moda de mantener un cuerpo vivo contra viento y marea. Y allí está el error: mantener un proceso contra viento y marea, a pesar del daño a terceros y el deseo que suceda de primeros.

Es complicado hablar sobre la muerte, y más sobre la muerte de alguien que conocemos o que le tenemos un cariño añadido. Pero, entrando en el tema el entregar el equipo refiere, como algunos de ustedes habrán entendido a los procesos que tenemos de degeneración, ya sea por envejecimiento, o por enfermedad. Sinceramente, y esto lo he visto de primera mano, hay que aceptar que comenzado cierto punto de decadencia, es mejor parar. ¿Quiere decir que apoyo el suicidio y las muertes forzadas y la eutanasia? Sí. Permítanme contarles una historia familiar.

Tuve un tío que en los últimos años padeció (en todo sentido de la palabra) esclerosis múltiple. Para entender la situación, bajó de peso hasta verse esquelético. Sus músculos se atrofiaron al punto que no podía hablar sin asfixiarse del esfuerzo. Moverse era una ilusión, pasaba en cama y en silla, eso sólo si alguien lo movía. Para defecar, tenía que usar pañal, y esperar a que otro adulto lo limpiara. Fue un morir en cuatro años. Cuatro años estuvo sentado, deprimido, enfermo, solo, sin capacidad de recuperarse y sobre todo, siendo un peso para todos, incluso para él mismo. El único motivo por el cual no ingirió veneno, o se colgó con una cuerda, fue porque no podia hacer eso siquiera. Intentó dejar de comer, pero el miedo de nosotros de que algo pasara, y el hambre, pudieron con la vida.

Así, observan como el estado permite a la persona hacer prácticamente lo que sea con su vida, pero conforme a su muerte, no tiene ninguna posibilidad de acción. ¿Porqué institucionalizar la obligación de vivir? ¿Porqué alargar una vida decorosa hasta un final patético?  Si una persona tiene un cuerpo en estdo deplorable,  y sólo sigue vivo “porque no se ha muerto” debería de tener la opción de morir de una manera que sea decente. No morir  no dias  meses o años después, con todos (incluso él) deseando que ya hubiera muerto

Desear la muerte a veces es el deseo más compasivo y humanitario que uno puede tener. Parar sufrimientos innecesarios es una cosa que se agradece, cuando se hace en el momento adecuado.

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