De lo improbable a lo imposible.

Una de las frases que más avienta la gente para decir que algo no pudo haber pasado es la total improbabilidad de que algo suceda. A veces la gente añade al “no pudo haber pasado” una cláusula que nos permite estar más tranquilos. Esta cláusula es “debió ser destino”, “así lo quiso dios” o cualquier otra frase que implique intervención divina.

Es, a mi gusto, una pendejada eso del destino. Hagamos un experimento que no necesita más que un poco de imaginación, pero que es totalmente posible.

Imaginen que tienen frente a ustedes 100 sobres (esto es la parte más imaginaria del asunto). Uno de estos cien sobres, tiene un destino turístico diferente. Lo único que tienen en común cada uno de los 100 sobres, es que todas son playas. Es decir, puedes elegir al azar una de 100 playas.

Una vez en la playa al azar, vas a comenzar a correr a lo largo de la playa, y en un punto que sea, te vas a detener.

Ya que hayas encontrado el lugar, vas a tomar una palita playera (de esas de plástico de menos de 1/2 metro de largo) y cavarás hasta que quieras. Toma con una mano un puño de arena de mar y de allí, cerrando los ojos con sólo un dedo, toca un poco de la arena para que se pegue en el dedo. Sopla hasta que queden menos de 5 granos en el dedo y quédate sólo con uno de esos granos de arena.

Ok. Salvo la escena de los 100 sobres, lo que acabo de describir es 100% posible. Tan simple y sencillo que se puede hacer y repetir mil veces. En este momento, es risible hasta para el más teista decir que hay una conexión divina o que el destino te llevó hasta ese grano de arena. Oséase, pensar que agarrar un grano de arena es una cuestión de destino es a lo menos, cuestionable.

Ahora va lo cabrón.

Colóquense desde el punto de vista del grano de arena de mar. Si uno resulta elegido entre todos los posibles granos de arena, debe de ser una cosa con mayor significado. Algún evento que implica intervención divina o un significado cósmico. PEro no es así. Lo que pasa es que todo sucede de manera aleatoria y es más sencillo creer que  alguna fuerza superior ayuda en tu mundo que aceptar que las cosas simplemente pasan, para bien o para mal, pese a lo improbable.

Repito, y para que vean lo improbable. Piensen en los granos de arena de mar que hay en un puño de arena. Multipliquen ese número por los metros que uno puede correr en 50 segundos, por unos 6 metros de ancho de playa, por 1/2 metro de profundidad de cavar, por 100 playas que pudieron haber sucedido. Las probabilidades de haber agarrado ese grano de arena son tan pequeñas, que, nunca pudo haber pasado, o es imposible.

Allí les dejo, a ver si es posible que dejen de pensar en lo improbable de que nuestro universo haya sido originado en un “porque sí”….

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