De las reseñas que hablan sin saber lo que dicen.

Hace un  par de semanas vi un par de videos que hacían exactamente lo mismo: reseñar un producto que aún no conocían. La manera en la que  actuaban era muy parecida. Mostraban el nombre y la importancia del –producto-, hacían comentarios sobre su predecesor –si era una secuela-, sobre el trabajo del principal desarrollador de lo que se hablaba en cuestión y reseñaban con emoción y alegría el 2% del producto final como si fuera la totalidad del producto, asegurando que sin duda era la segunda venida del señor y que no había cosa mejor sobre la faz de la tierra.

Algunos, he de decirlo, le atinan con sus predicciones, y el producto final tan esperado es justamente lo que vaticinaban. Otras veces, la “bola de cristal” pierde su recepción y la grandeza que esperaban termina siendo una basura inmesurable.

Recuerdo muchísimo las ansias y expectativa que generó Spiderman 3.  Los argumentos iban maomenos así: la primera película fue buena, la segunda excelente y por lo poco que se velaba, la tercera parte sería la más grande creación cinematográfica en el mundo. Los críticos de cine hablaban sobre las promesas de la película, los excelentes efectos especiales que se mostraban, los interesantísimos personajes que se desarrollarían. El resultado, después de tanta esperanza y promesa: una mierda espantosa. La película fue mala. Verdaderamente mala. Apestosa. Aburrida, pretenciosa y con  una trama más blanda que un huevo sin batir. La prensa y crítica no tenían ni idea de qué diablos hablaban. De igual manera, recuerdo el estreno de Iron Man. Aunque nadie hablaba mal de la película, de igual manera, nadie esperaba más que una película mediocre. Una casa de cine nueva, un tema que nadie podría tomar en serio y personajes que no son ni siquiera los más importantes en el mundo del cómic. El producto final hizo que la crítica  corrigiera las expectativas: Iron Man fue grandiosa e inició con un ciclo ininterrumpido –hasta el momento- de éxitos.

Otras veces la crítica ha tenido aciertos y la cinta resulta justamente lo que esperábamos: Transformers, una basura con chicas deliciosas y explosiones del tamaño de las nalgas de las anteriormente mencionadas; Twilight, una historia estúpida y malas actuaciones; Avatar, un festín tecnológico y una buena historia.

Sea lo que sea que la llamada crítica especializada diga y hable sobre productos a salir, tiene que aceptar una cosa fundamental: no tiene idea del tema que habla. Aunque hablen de un excelso pedigrí y  una excelente racha, siempre puede salir una basura y a la inversa también. El problema de esta clase de críticas previas a la experiencia es que no hay una admisión de inicio  que únicamente son deseos, buenos o malos. Son expectativas y algunas llamadas de atención, pero de inicio, no pueden hablar sobre lo que viene como si ya fuera el producto terminado. Muchas veces nos gana lo fanboy cuando hablamos de cosas que nos emocionan y al subir las expectativas, acabamos demeritando nuestra experiencia. Esperamos la redención hecha cine o videojuego (dependiendo de lo que estés esperando) y no nos damos cuenta que nuestras ilusiones  se romperán en cuanto conozcamos de lo que tanto hablamos. Nos viene el reality check.

Viene a nosotros ese momento en el cual nuestras nubes se esfuman y llega la realidad.

¿Deberíamos de confiar en estas predicciones? Sí y no. Por un lado son utilísimas para saber de qué hablas. Si has entrado a Scary Movie, Date Movie, Epic Movie, Disaster movie y otras más supongo que ya sabes a qué te atienes. Son útiles para saber cuáles son las posibilidades, pero de ninguna manera deberían pre-juiciar tanto tu mente como para que tu experiencia inicial sea dañada. Si todo mundo dice que es una basura, la postura de inicio no debería ser “vamos a ver qué mierda hay en pantalla”, de igual manera que una crítica positiva debería de dejarte en el asiento de “ok, tuvo errores pero todo mundo me dice que es buena…” y mucho menos el típico “estuvo buena, pero esperaba algo mil veces mejor”.

Creo que la postura de inicio de cualquier persona que se inicia en el uso de cualquier producto del cual ha escuchado alguna crítica previa al estreno, es la siguiente: tener un escepticismo positivo. No hacerse demasiadas ilusiones (que si no se cumplen acaba disminuyendo tu disfrute) ni entrar con una postura negativa (que generalmente termina en una exageración de cualquier defecto).  Es el equivalente al “ok, no sé qué me puede ofrecer esto pero vamos a intentar disfrutar.” Da la ventaja de la duda e intenta ser neutral al respecto. Cuesta trabajo, pero hay que recordar que a menos que uno haya visto todo completamente (y a veces ni así es confiable una reseña), las reseñas previas al estreno no sirven de mucho.

La bola de cristal muchas veces nos falla.

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