Volverse Malo

Todos hemos pasado alguna vez por ese momento en el que nos preguntamos “¿Y qué tal si…?” refiriéndonos a los actos más viles de nuestra naturaleza. Por venganza, por necesidad, por ego. Ya sea que la pregunta es “¿Qué tal si golpeo a mi jefe por cómo me trata en el trabajo?” o “¿Qué tal si me robo esa televisión 3D de 80″?” la respuesta siempre es negativa, porque “si golpeo a mi jefe no vuelvo a encontrar empleo nunca jamás” o porque “mis músculos de quinceañera no me permitirán cargar la TV ni tres pasos antes de desplomarme en una masa amorfa de mutilación y componentes electrónicos”… como Robocop, pero sin lo cool.

Si no han visto Breaking Bad, dejen de leer este post ahora y dedíquenle toda la semana a la serie. En serio. ¿Qué haces aquí leyendo, ganapán?

Bueno, si igual ya la viste o si no entiendes como funcionan las órdenes: Breaking Bad cuenta la historia de Walter White, un enclenque maestro de química de mediana edad que es diagnosticado con cáncer y al verse ante la disyuntiva de dejar en deudas y luto a su familia, decide responder afirmativamente al “¿Y qué tal si me pongo a cocinar metanfetaminas para ganar algo de dinero?”. A lo largo de las 4 temporadas que transcurren, se amplía esta constelación. Si alguna vez tomaste una mala decisión, estoy seguro que aún la recuerdas o incluso puede que ya hasta haya entrado a la secundaria.

Sin ánimo de generar spoilers, todos sabemos lo que algo de dinero significa. El poder de la droga es enorme, ya sea que la consumas, la produzcas, la distribuyas. Pero el poder del dinero es inimaginable. La serie te cuenta la transformación de todos los que directa o indirectamente entran en contacto con esta empresa. El Low Life de Jesse Pinkman que utilizaba la droga como escape, se ve envuelto en más miseria.

No quiero ahondar en la trama, pero Braking Bad es a la pantalla chica lo que el Padrino al cine. Más adecuadamente, lo que Scarface. Es una verdadera obra maestra del guionismo, de la actuación y la dirección. Es LA serie de televisión. Punto. Se avecina su última temporada y todos los que la seguimos sabemos en qué acabará, no hay otra salida. Pero el camino es lo que nos intriga. Es la odisea del hombre bueno que se ve consumido por su ego y sus propios demonios. Es el retrato del volverse malo. Y volverse malo es al principio como el gato de Schrödinger, eres malo y bueno al mismo tiempo. Éso es lo excelente de la serie, los personajes son matizados, no absolutos, no hay villanos arquetípicos, hay personas con fallas morales. Los malos son malos pero tienen motivos y hasta justificaciones. Son resultado de su propia cadena de circunstancias y las decisiones tomadas en el camino. Por eso no son víctima sino responsables de sus propias decisiones.

Te encontrarás en ocasiones pidiendo por el alma de el hombre que es Walter White, verás la pantalla y dirás “no hagas eso, eso no se hace”, porque sabes a qué consecuencias conlleva. Pero aquí es dónde te das cuenta de la maestría de la serie. Walter no te escucha, él no hace lo que dices, él hace lo que TÚ harías, el es su circunstancia y es una que no se puede salvar. El selló su destino con el primer cristal de metanfetamina que cocinó y el espiral de muerte y destrucción desencadenado no es otra cosa sino el actuar de un ser humano. No es otra cosa sino vivir el volverse malo.

Si ya llegaste hasta aquí y no estás viendo la serie, corre. Ya!

Para todos los que ya han terminado las primeras 4 temporadas, aquí el remolque de la 5a:

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