De la muerte al feminismo.

El mundo hace 60-70 años no era el mismo.  Existía el machismo institucionalizado y el desprecio hacia otros grupos (también institucionalizado).  La mujer en el siglo pasado no podía votar, ganaba menos (por ley) y no tenía derecho a estudiar. Bajo cualquier óptica, se tenía a la mujer oprimida y por qué no decirlo, violentada y violada.

A partir de estas desigualdades, nació un movimiento llamado con un nombre genérico(con muchas divisiones y posturas distintas, como todo en la vida): el feminismo. Un movimiento dedicado a dar fuerza, voz, condiciones iguales y respeto hacia la mujer. El movimiento feminista tenía metas específicas y generales, razón de ser y un frente al cual “atacar”. Aunque el movimiento apareció en oleadas, con  metas e ideologías específicas distintas en cada oleada -tal como en las buenas revoluciones- hizo algo increíble: logró sus metas.

…o la gran mayoría de ellas…

El feminismo, o por lo menos los feminismos iniciales, lograron cumplir lo que tanto deseaban: una igualdad de espacios y reglas para hombres y mujeres. Amparo a la mujer ante la ley y lo más importante, un campo de juego con reglas iguales. Hombres y mujeres son contratados y no se debe discriminar por su sexo. Hombres y mujeres tienen derechos y no hay género que deba gozar de “privilegios por razón de género”.

Victoria.

Una  enorme victoria

Actualmente me cuesta trabajo entender la razón de ser de miles de grupos y variaciones feministas. Desde el casi caricaturizado feminismo que busca la castración literal y metafórica del hombre hasta los feminismos más abiertos y abarcadores, el feminismo se encuentra en una guerra que no sabe exactamente por qué pelear y en la cuál se tiene una postura terriblemente débil.

Seguramente este comentario coloca en modo de ataque a los defensores de *lo femenino*. Permitan explicar el comentario anterior.

El “feminismo occidental” (que tiene de pocos a nulos efectos en medio oriente)tenía en mente varios objetivos, los cuales fueron logrados de forma casi íntegra. Fue una victoria aplastante. El problema es que ahora no tienen objetivos reales con cuáles pelear. ¿La cosificación de la mujer como objeto sexual? Vean Thor y compárenlo con cualquier símbolo sexual femenino y piensen cuál físico es más difícil lograr. ¿Violencia en los medios contra la mujer? Casi el 90% de la violencia en cualquier pantalla es contra de los hombres. ¿Insultos de jotos, putas, ect.?  Son insultos viejísimos y anclados, además son INSULTOS. La finalidad es hacer sentir mal. ¿Los medios de ocio están llenos de  historias de hombres? Nadie detiene o ve feo historias de mujeres para mujeres. No veo el problema. ¿Arcaicas construcciones mentales de mujeres? No es sólo de mujeres. Los hombres entran estereotipos tan caricaturizados como las mujeres, y nadie se queja de ello ¿Feminicidios y personas golpeadas por su sexualidad? Queja válida, pero este es justamente la carnita de mi post.

Cuando me encuentro con este tipo de violencia -tomemos por caso un feminicidio-, mi pregunta es: ¿es terrible esto porque un hombre mató a golpes a una mujer? ¿es terrible porque un hombre mató a una mujer por el simple hecho de ser mujer? Muchos quedan satisfechos con un, “no pues lo terrible es que la mató por ser mujer“. De manera velada, lo que dan a entender es que si un hombre es asesinado por una mujer (por el hecho de ser hombre) realmente no es tan trágico. Caso aislado y sin importancia, dirían algunos.

Esta idea, es una soberana mamarrachada.

El feminicidio no es terrible porque “mataron a una mujer”. El feminicidio no es terrible porque se ataque a “lo femenino”, únicamente por ser femenino. El feminicidio es terrible porque un ser humano fue capaz de matar a otro por puro capricho. Sea un hombre a una mujer o una mujer a un hombre, la violencia por capricho o por deseo ideológico, es repulsiva. Que hayan matado a una niña sólo por un deseo homicida no es algo más benigno que la hayan matado por que sea mujer.

En esta época,  la discusión está lo suficientemente avanzada como para dejar el punto de vista de “hay que parar la violencia contra las mujeres o contra lo que sea visualizado como femenino”. Creo sinceramente y con toda mi alma, que no hay que apuntar hacia esa postura, buscando un grupo que funcione de víctima.  El movimiento debe ser ir más allá de buscar una víctima. Debemos ser capaces de eliminar de raíz este tipo de problemas con una forma de autocontrol. Debemos de promover una cultura que sea empática y simplemente “humanista”.

La violencia orientada hacia un tipo de ideología, sexo, raza o lo que sea, debe terminar. Cuando se reduce la discusión a “cómo parar la violencia hacia algo que conceptualizamos de forma física o mental como femenino”, no nos damos cuenta que dejamos elementos cruciales hacia una verdadera equidad. Si únicamente reducimos nuestra permisión de violencia hacia la mujer, no hacemos la pregunta más importante: ¿Por qué nos permitimos ser violentos hacia un grupo (sin denominar)?

 El punto de partida debe ser hacia una vida educada en admitir diferencias y tener empatía.  Si fuésemos capaces de educar hacia la empatía y sensibilización, no habría necesidad de movimientos feministas, masculinistas, indigenistas o de cualquier tipo. La sensibilización empática por sí misma asegura la solución a los problemas de violencia de cualquier tipo de género. No detienen la violencia o las conductas criminales, pero puedo apostar que esta educación casi obliteraría el odio haca algún tipo de denominador. Un par de ejemplos lo ilustran.

Una persona que sea racista hacia los negros, seguramente será capaz de sobreponerse su racismo si vive en una comunidad negra que se encuentre oprimida. El constante roce y convivencia con un grupo que debe trabajar más para ganar menos y mal cuidar a sus hijos llegará a doblegarse. Ver el drama constante de personas que viven temerosas de otro grupo hace mella en las sensibilidades más duras. En la vida real  se hizo algo análogo, obligando a caminar  a militares del ejército Nazi frente a pilas casi interminables de cadáveres de judíos. Lo que hicieron, sin decirlo explicitamente, fue sensibilizar a a uno del dolor de los terceros.

No odio al feminismo. No creo que hagan algo malo. Sí creo que reducen su vista hacia un punto muy pequeño en un mar de problemas. Semejante a la fábula de las liebres que pelean sobre si un sabueso o un danés que viene a atacar; el feminismo y sus sub-variantes se preocupan por un aspecto muy pequeño de la realidad. No necesitamos teóricos que intenten definir géneros subgéneros, sexos, intersexos, metasexos e inclinaciones para hablar de derechos humanos. Lo que necesitamos, es una forma de educar a un humano empático, respetuoso y sensible.

No puedo dejar de repetir. Necesitamos buscar la empatía y sensibilización del humano. En todo aspecto. Cuando logremos hacer entender que alguien tiene derecho a casarse con otro ser humano independientemente de su sexo, porque entendemos individualmente y como sociedad cómo nos sentiríamos nosotros de que se nos negara el casarnos con alguien que amamos, el mundo será otro. Cuando seamos capaces de ver que es terrible denigrar a un homosexual, no por una carta de derechos dirigida hacia los homosexuales, sino porque somos capaces de entender cómo nos sentiríamos nosotros al ser denigrados, el mundo será otro.

Esto no es de dar derechos a grupos. Es un asunto de formar personas capaces de trato humano, a otro ser humano, sin excepciones.

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