De la reforma energética

Hace un par de años un amigo y yo estuvimos hablando de la posibilidad de la reforma energética. Hablamos de la posibilidad de privatizar PEMEX o de los beneficios que podría traer la apertura de los energéticos en Mèxico. Esta persona me hablaba con mucho convencimiento como las tecnologías y  compañías norteamericanas podrían ser más eficientes, dar más empleos y obtener muchas más ganancias que nuestra paraestatal, PEMEX. Yo sólo le pude hacer un comentario al respecto. Hice una pregunta que detuvo su argumento  en seco:

Dime por favor cuál ha sido el resultado de las privatizaciones EN MÉXICO.

Yempezó la cuenta: ¿Ferrocarriles? Muertos. ¿Conafrut? Deshecho. ¿La banca? La acabamos pagando (y seguimos). ¿Carreteras? Acabamos pagando los desfalcos. ¿Conasupo? Mordió el polvo. No quiero seguir pero creo que doy a entender mi mensaje. Después de eso hice una pregunta que lo dejó callado por mucho tiempo y seguramente sólo es posible responder con la ayuda de varios historiadores:

Por favor dime 3 privatizaciones en México que hayan resultado en algo positivo para México y los mexicanos.

La persona esta quedó con el silencio antes mencionado y después dijo algo como: “pues si se hace bien puede ser muy benéfica”. Sí, seguramente si se hace bien puede ser muy benéfico. Sí, estoy convencido que si todos hicieran las decisiones correctas las privatizaciones serían exitosas. El problema es que el mundo real no es así. No se pueden hacer planes y acciones basados en estimados del tipo “si esto pasara”. NO podemos pensar en dejar de cultivar porque “si llovieran vegetales…”.

Seguramente esta pregunta se puede responder fácilmente con un “no, pos ninguna”, pero conseguir 3 privatizaciones que hayan sido positivas a la patria requiere varios cafecitos, destreza en google y mucho tiempo disponible. No digo que una privatización sea algo inherentemente malo. Es seguro que alrededor del mundo hayan historias de éxitos privatizadores. El problema es este: en México eso simplemente no funciona.

Conviene hacer una pausa para seguir con una discusión más o menos en la misma página. Privatizar. ¿Qué chingaus es? El diccionario define la privatización como: “Transferir una empresa o actividad pública al sector privado. Por ejemplo,  que PEMEX, una industria  pública (perteneciente al gobierno y a su pueblo) sea manejada total o parcialmente por, digamos, EXXON, constituye en una privatización. Generalmente no podemos hablar de privatizar un bien o un objeto. Por ejemplo, no se privatiza un terreno nacional o una especie de flora: se vende. Sin embargo, el petróleo es otro caso. El petróleo del subsuelo no se vende exactamente. Los servicios y negocios de extracción, venta y procesamiento se transfieren a una compañía privada. En pocas palabras se privatizan las actividades relacionadas a los hidrocarburos o dicho menos propiamente, se privatiza el petróleo.

Así, pues la reforma  propuesta al artículo 27 constitucional dice:

“el dominio de la Nación es  inalienable e imprescriptible y la explotación, el uso o el aprovechamiento de los recursos  de que se trata, por los particulares o por sociedades constituidas conforme a las leyes  mexicanas, no podrá realizarse sino mediante concesiones”

Así pues. Se “concede” la explotación, uso, goce y aprovechamiento de los recursos energéticos nacionales. En fin, una privatización. No quiero hablar en el post lo que el prócer de la patria, Lázaro Cárdenas, hubiera querido, ni del penoso caso de las señoras vendiendo sus pollitos para pagar la nacionalización del petróleo. Sólo quiero dejar un pequeño comentario.

La historia nos ha mostrado con saña que las privatizaciones no funcionan en México.  La reforma energética NO privatiza el petróleo, pero deja el paso totalmente abierto a quien desee hacerlo. El recurso energético más importante del país  es (posiblemente) el petróleo, su privatización ante compañías extranjeras deja casi completamente al país a merced de dichas compañías. Si el país depende de Exxon y Shell para producir todo combustible fósil entonces… Finalmente, PEMEX aporta CASI EL 40% del presupuesto del gobierno. Quitar o debilitar esa entrada de dinero implica que necesariamente se tendrá que obtener ese dinero de otro lado.

Próxima vez que pagues 15% extra por un producto o 30% de tu salario se vayan en el ISR, pregúntate de dónde sacarán ese dinero. No se van a quedar 30% más cortos de recursos nada más.

 

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