De mi generación.

Si has dicho la frase “en mis tiempos…” temo decir que ya eres un anciano y que no estás en onda. No me importa cuántos años tengas, 14 o 90, pero si dices esa frase seguida de un dulce sentimiento nostálgico, ya no eres la generación vigente. Ya no eres la juventud que marca tendencias (por muy estúpidas que sean) o es el foco del mercado. Yo nací en 1984 (sí, ya estoy así de viejo) y los que nacieron cerca de mi generación, fuimos en muchos sentidos únicos de una forma que jamás se volverá a ver.

Nosotros vivimos el cambio de lo análogo a lo digital de manera clara e intensa. En la primaria buscaba semana a semana  en la biblioteca mis tareas. Rápidamente las visitas al libro se transformaron en las visitas a la computadora por información. Recuerdo que en la secundaria (mágico 1997) fueron mis primeros acercamientos al internet y conocer del peligro y horror del virus por entrar a sitios que no debía.

De niño jugué en consolas de 8 bits, la primera que era capaz de una tecnología suprema llamada Side scrolling. En ese entonces se necesitaba de imaginación para redondear los contornos de lo que aparecía en pantalla. Ahora los videojuegos tienen tanta o mejor resolución que gran parte de las películas que salen en cine. Incluso en el cine pude observar la cúspide de los efectos prácticos y animaciones de stop motion. Viví la hechura manual en los efectos especiales como regla imperante y ahora gozo un mundo en el que Pixar puede hacer todo lo que aparece en una computadora.

Posiblemente más sorprendente para mí es que mi generación fue la única que vivió la magia del videojuego en las arcadias y las retas entre desconocidos, luchando codo a codo. Mis primos mayores prácticamente desconocen lo que es “ir a las maquinitas” y los nuevos muchachos ahora ven esas màquinas como un artefacto arcano del ayer.

La relación del celular ha cambiado totalmente . Puedo saber si alguien es de mi generación o de una posterior únicamente por cómo se relacionan con el celular. Crecí en un mundo donde los teléfonos celulares eran cosa sólo de películas de Bond. En la uniersidad esta tecnología ya era de dominio público. En este instante, si los celulares no son inteligentes y hechos para estar de lleno en el internet, son un regalo que sale dentro de los churrumais más baratos. Esta necesidad de conexión constante hace que ahora los jóvenes hagan juegos de apuesta: Quién verá su celular primero.

Mi generación nació en un mundo prácticamente sin computadoras y con juegos electrónicos tan rudimentarios que sólo eran necesarios un par de personas para progamarlos. Ahora el mundo se ha digitalizado a niveles increíbles y nuestra capacidad de almacenar y conseguir información ha crecido a al grado que ya no hay información. Sòlo hay datos y en cantidades astronòmicas. Es raro que en este momento diga que entre los nacidos en 1980 y 1990 hay una escisión tan grande que sólo la puedo llamar barranco.  

La mía ES una generación única. Vivimos un cambio gigantesco y hay cosas que sólo vivieron de nuestra infancia al final de nuestra adolescencia. La mía es una generación privilegiada, porque porque crecimos con el cambio mas importante (muy probablemente, y estoy dispuesto a debatirlo) de los últimos 200 años. Nos hemos adaptado al cambio y hemos crecido apoyados de este nuevo mundo. 

La generación que nació a mediados de los 90 no supo realmente de este cambio. Nacieron en el mundo nuevo y no conocen del mundo antes del dominio de las computadoras o del internet. Ellos, la generación del milenio, no llegaron al nuevo mundo. Cuando llegaron, ya estaba así.

 

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